Ir al Inicio

Mi Historia

Es Parecida A La Tuya

¡Y espero que te sume!

¡Hola! Soy Nacho Romero, fundador de Proyecto Columna, y a través de esta página quiero contarte quién soy, a que me dedico y la historia de vida que me trajo hasta acá.


Primero te comparto mi hoja personal. Aunque todos me dicen Nacho, mi nombre real es Ignacio, tengo 43 años, y vivo en un barrio residencial muy tranquilo ubicado en la zona norte de Buenos Aires, a 20 minutos de la capital. Estoy separado, pero tengo una hija de 9 que es mi principal motivo de felicidad y motor de vida. Amo el deporte y, además de entrenar, juego al fútbol todos los fines de semana en el torneo interno de mi club (en categoría +40 por supuesto 😅), practico golf, tenis, y junto con Delfi (mi pareja y socia actual) competimos en Hyrox y otros eventos de tipo "híbridos". En algún momento del futuro, cuando la vida y el trabajo nos lo permita, los dos soñamos con empezar a competir en triatlón.


Estos somos nosotros, disfrutando de nuestras vacaciones en el verano de 2026:

En mis planes de vida nunca estuvo dedicarme de forma profesional al ejercicio y al deporte. De hecho, cuando terminé el colegio en el año 2000 empecé a estudiar Administración de Empresas y en el 2005 obtuve mi título universitario en la Universidad Católica Argentina (UCA). Siempre fui autodidacta y muy independiente así que en vez de involucrarme en el mundo corporativo, me dediqué a emprender con negocios propios.


Me estaba yendo muy bien, pero en 2015 sucedió algo que terminaría teniendo un impacto enorme en mi vida profesional: ME LESIONÉ LA COLUMNA. En esa época entrenaba mucho y haciendo un peso muerto muy liviano en una entrada en calor de una clase de Crossfit mi columna hizo * CRACK * 😖. El dolor era tan fuerte que luego de tirarme al piso no me pude levantar. Tuve que esperar como 30 minutos para finalmente poder reincorporarme e irme a mi casa.

Si bien el dolor era brutal, en el momento no me asusté porque pensé que lo que me había pasado era una contractura que con el correr de los días aflojaría. Sin embargo, el dolor no solo no aflojó, sino que empeoró, hasta que eventualmente se convirtió en un dolor completamente incapacitante e incompatible con la vida activa que llevaba.


Frente a esta situación, hice lo que haría cualquiera: llamé a un médico y agendé una consulta. El primer traumatólogo que consulté me mandó a hacerme una resonancia magnética y cuando volví con el estudio lo que me dijo fue esto: "tenés una hernia discal en L5-S1 y si no te operás no vas a poder entrenar ni hacer deporte nunca más." Probablemente esas no hayan sido sus palabras textuales, pero la línea del mensaje fue esa. También me dijo que si no me operaba ese dolor me iba a acompañar por el resto de mi vida.

De más está decir que salí de esa consulta muy asustado y emocionalmente destruido. El deporte era parte importantísima de mi vida y la sola posibilidad de no poder volver a disfrutar de una vida activa me destrozó. Decidido a no dejar que esto arruine mi vida, decidí consultar a otros dos médicos para tener otras opiniones. El segundo me dijo exactamente lo mismo que el primero. El tercero también me dijo que lo más probable es que me tuviera que operar, pero fue el único que (sin mucho optimismo) me dijo que si quería podía intentar con alguna opción más conservadora para tratar de evitar la cirugía.


Mientras decidía que hacer, el dolor seguía siendo insoportable, y un día, esperando en una sala de guardia para que me inyecten B12 y corticoides para poder trabajar, le escribí un mensaje a un entrenador conocido y le compartí los resultados de mi resonancia. No sé porque en ese momento se me ocurrió hacer eso, porque en aquel entonces yo estaba convencido de que la medicina era lo único que me podría ayudar (en 2015 todavía no se hablaba mucho del ejercicio como una solución efectiva para cuadros relacionados a hernias y ese tipo de lesiones). Este entrenador era el dueño de un sistema de entrenamiento con el que yo entrenaba cada vez que viajaba a Lima por trabajo (que era todos los meses) y era una persona con muchísima experiencia en el mundo del acondicionamiento físico y la biomecánica humana. Su respuesta llegó casi de inmediato: "NO TE OPERES", me dijo con mucha vehemencia.


Luego de explicarme por Whatsapp los motivos por los cuáles no debería estar siquiera contemplando una cirugía como opción, me pidió que viaje a Lima para verlo y empezar a resolver el tema desde allá con él. Creo que ese mismo día saqué mi pasaje. Recuerdo perfecto lo mucho que me tuve que drogar con medicación 💊 solo para poder soportar el viaje de 5 horas de avión que separa a Buenos Aires de Lima.


Una vez allá, lo primero que hice fue atenderme con una fisio recomendada por él que me aflojó muchísimo con masajes profundos. Ayudado por los efectos de los medicamentos que estaba tomando empecé nuevamente a entrenar y a moverme, y para mi enorme sorpresa, luego de apenas dos semanas mi cuerpo ya estaba funcionando casi con normalidad otra vez. Por supuesto que en dos semanas no recuperé el 100% de las capacidades que tenía previo a la lesión, pero para el momento en que volví a Buenos Aires mi cuerpo ya se podía mover sin dolor para funcionar en el día a día y sin necesidad de tomar ninguna medicación (esto para mí fue importantísimo porque nunca me gustó intoxicar mi cuerpo con drogas).


Si bien al principio fue difícil lidiar con las limitaciones impuestas por el dolor y el miedo, mi progreso con el plan de ejercicio que se me había prescrito fue astronómico y luego de 2 meses de disciplina y trabajo duro no solo pude volver a entrenar con total normalidad, sino que además viajé a Miami para competir en mi primera carrera de obstáculos: un sprint de Spartan Race de 5 kilómetros y 20 obstáculos:


Estas son algunas fotos de esa carrera:

Te mentiría si no te dijera que viajé a esa carrera con mucho miedo. La idea de retroceder y volver a lastimarme como consecuencia del esfuerzo me asustaba muchísimo, pero en vez de dejarme dominar por el miedo, fuí y lo enfrenté. Mi cuerpo respondió increíble y fue en ese momento que me di cuenta que no solo me estaba recuperando, sino que también mis capacidades físicas y atléticas estaban mejorando respecto a como estaban antes de lastimarme.


Esta es una foto después de la carrera con Guido, el entrenador que salvó mi espalda y que me enseñó todo lo que sé de ejercicio y biomecánica humana:

Mi fascinación con todo lo que había pasado con mi cuerpo en ese tiempo y mis ganas de compartir esto con otras personas eventualmente me llevó a asociarme con Guido y a abrir juntos un gimnasio en Buenos Aires. Lo inauguramos el 1 de septiembre de 2017 en el barrio céntrico de Recoleta.


Como podés ver en esta foto del día de nuestra inauguración, lo hicimos todo a pulmón y abrimos con lo que pudimos:

Nuestros inicios fueron humildes, pero hicimos las cosas bien y el gimnasio y la marca empezaron a ganar notoriedad y a crecer a base de un programa de ejercicio muy sólido y completo. Sobrevivimos a la pandemia del 2020 y en 2021 abrimos una segunda sede en el barrio de Olivos, que hasta el día de hoy sigue activa y transformando las vidas y la salud de cientos de personas.


Poco después de abrir la sede de Olivos, y con la marca y los gimnasios operando de forma muy exitosa, yo tomé la decisión personal de empezar a enfocarme de forma exclusiva en el entrenamiento de personas con lesiones de columna que estuvieran atravesando por lo mismo que atravesé yo en 2015 cuando me lastimé, porque en definitiva eso había sido lo que me había motivado en su momento para involucrarme en el mundo del entrenamiento y los gimnasios. Así nació lo que en aquel momento llamé "Programa de Reconstrucción Lumbar". 

Lo que empezó como clases personalizadas en mi gimnasio rápidamente se transformó en un programa a distancia que empezó a llegar a hombres y mujeres, no solo de otras partes de Argentina, sino también de otras partes del mundo. Yo traía conmigo todo lo que había aprendido durante la pandemia manejando los programas a distancia de nuestros gimnasios y fue esa experiencia lo que me permitió expandir mis servicios online de forma tan efectiva.


Los resultados con nuestros alumnos fueron tan buenos que el crecimiento fue exponencial 🚀. Crecimos tanto que en 2024 tomé la decisión de abrir un nuevo gimnasio, esta vez 100% dedicado a personas con lesiones de columna.

Y así es como nace Proyecto Columna:

Además de las clases personalizadas que damos en nuestro gimnasio propio, seguimos manejando un programa online exitoso que ya ayudó a miles de personas y que impacta todos los días sobre la calidad de vida de muchísimas personas de todo el mundo.

En la actualidad el 100% de mi vida profesional esta dedicada a una sola misión: ayudar a personas que están sufriendo como consecuencia de una lesión de columna a hacer exactamente lo mismo que hice yo.

Si querés hablar conmigo para que te comparta más información acerca de nuestro programa y todo lo que en Proyecto Columna podemos hacer para ayudarte, usá el siguiente botón para escribirme por Whatsapp:

¡Te espero!

Nacho

Rosetti 3599

Olivos, Provincia de Buenos Aires (CP1636)

República Argentina


+54 911 6370 4584

nacho@proyectocolumna.com